Montevideo

Por primera vez desde el comienzo de nuestro viaje llegamos a un país por barco. Desde Buenos Aires atravesar el Rio de la Plata no demora más de una hora.

Montevideo es la capital de Uruguay y la que alberga casi a la mitad del país. Muchos edificios de los 60 y grandes plazas le dan a la ciudad un aire “retro” que se confunde a veces con edificios a medio restaurar. Otros son prueba del paso colonial por ésta ciudad.

La gran plaza de la Independencia con el héroe del país que la hizo posible, Artigas,  es ya un clásico de los países latinoamericanos. Pero si bien Uruguay forma parte de Latinoamérica, son los que más difieren del típico estereotipo. La población uruguaya, muy joven en su mayoría, está llena de energía y buenas ideas. La clase media es mucho más extensa que en otros países de Sudamérica y el nivel de educación es el mayor.

Orgullo y necesidad de avance hacen del país una referencia en cuanto a decisiones políticas. Es de todos conocida la reciente aprobación de legalización de la marihuana, bajo el mandato de José Mújica, pero si miramos atrás en el  proceso de evolución de los uruguayos, nos damos cuenta de sus logros. En 2007 el aborto estaba ya legalizado, un año más tarde las parejas homosexuales podían casarse en total libertad. Un ejemplo de progreso y modernización de una sociedad que se ha fomentado desde sus raíces.

Paseamos al día siguiente por la Ciudad Vieja, el corazón histórico de la ciudad que alberga tan buen ambiente rodeado de viejos edificios restaurados y de cafés acogedores hasta el Mercado del Puerto. Por la tarde el paseo de La Rambla junto al mar, como un malecón habanero, nos da un efecto y perspectiva de la ciudad mucho más de ciudad grande, moderna y edificada. Tomamos una cerveza en un chiringuito que da a la playa y cenamos chipirones frescos en el barrio de Pocitos, tan de moda para la juventud uruguaya.

Nuestra última visita es el Teatro Solís, ineludible  en Montevideo. Este espacio fue creado para atender a las necesidades culturales de una nobleza europea, italiana y española en su mayoría. El teatro desde Europa no es un ejemplo de arquitectura ni de acústica pero sí que los uruguayos saben conservar lo que tienen y exprimen cada una de sus cualidades a la perfección. Un pequeño fresco e históricos palcos renovados es lo que alberga de interesante esta visita donde sin duda lo más espectacular es la forma en que tratan al visitante.

Contentos de empezar a descubrir Uruguay dejamos su capital para reunirnos con nuestros queridos amigos en La Paloma. Junto a la playa. Estamos deseando descubrir su país en buena compañía.

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